

Recuerdo que todavía hacía un frío espantoso en aquel pueblo de Valencia.
Cuando le seguí para volver a casa, me tiró una piedra, Vete, vete! Me gritaba, y yo le seguía sin entender qué pasaba, me dio con un palo y entonces tuve que salir corriendo.
Sin entender nada, anduve por ahí varios días, comiendo de esto y aquello y con una tremenda sed.
Y así fue pasando un tiempo hasta que un día, de repente, se me nubló la vista y sentí un golpe seco. Zas!
Cuando abrí los ojos, vi unos animales extraños que, a toda velocidad me esquivaban. Como pude me arrastré hacia un lado y con gran sorpresa me di cuenta que no me podía levantar.
Sentí como un desgarro en la pata, y otro en el corazón.
Lloré y lloré.
Trataba de buscar respuestas, ¿qué hice mal para que me ocurriera todo esto?
¿Dónde estaban mis hermanos y mi madre? ¿Por qué yo?
Cerré los ojos, ya no me quedaban fuerzas, y entonces, uno de esos veloces animales paró a mi lado, se abrió una puerta y salió una chica. Me recogió como pudo y me llevó a un lugar en el que había un señor que me tocaba la pata y me abría la boca, y me pinchaba, y….finalmente me acariciaba. Me gustó el tono de su voz, y lo que vino después me gustó todavía más.
Comida y agua cada día, un colchón, y caricias, muchas caricias. Hasta el abrigo que veis en la foto.¿Cómo no voy a estar agradecida? Me he dado cuenta que no todas las personas sois iguales, y por eso, como sé que mi situación en la casa que estoy es temporal,te pido que me lleves contigo.
Cada día apoyo un poco más la pata, y no sé si quedará bien del todo, pero no me impide sonreir y querer seguir viviendo.
Un beso
Nela
NELA ESTÁ EN ACOGIDA TEMPORAL CON CRISTINA EN GAVÀ MIENTRAS ESPERA A SU FAMILIA DEFINITIVA

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