sábado, julio 25, 2009

Tula






El rescate y acogida de Tula es muy ilustrativa del tipo de actores y circunstancias que concurren habitualmente en estas historias. Nos da la sensación de que no son conocidas o comprendidas en su alcance real por la mayoría de las personas, al menos las que desde fuera de la organización se dirigen a nosotros. Sirvan pues los avatares de Tula para que se conozca mejor nuestra actividad y las gentes que la hacen posible.






Tula fue encontrada por una transeúnte, que se puso en contacto con la Protectora 'La Bienvenida' de Ciudad Real de inmediato y con algunas más. La perra había sido abandonada junto con algunos cachorrillos de una camada reciente, y estaban todos en estado lamentable. La transeúnte mostró un enorme interés por los desgraciados perros, e insistía en costear cuantos gastos surgieran de este rescate, asimismo se ofrecía para realizar personalmente cuantas gestiones y actuaciones fuesen necesarias.






Personas que componen el voluntariado de la Protectora de Ciudad Real pidieron a la transeúnte que le hiciera fotos para colgarlas de la web, en busca de adoptantes, a lo cual contestó a regañadientes enviando unas pobres fotos, inútiles para los fines que se pretendían; también se organizó un rescate, al cual la transeúnte antes tan solícita 'no pudo asistir'; el rescate resultó muy traumático para la perra, pues al estar asustada no se acercaba y hubo que emplear dardos tranquilizantes y una red; fueron momentos muy tensos.






Estos voluntarios (tres, uno de los cuales escribe estas líneas) costearon de su bolsillo la permanencia de la perra en una residencia privada, cerca de Ciudad Real, al cual por supuesto la solícita transeúnte ni siquiera respondió. Sirvan estas líneas como denuncia de actitudes hipócritas: mucha pasión en las palabras, pero poca correspondencia con los actos. Esta residencia, que prefiere permanecer en anonimato debido al riesgo de ser atacada por albergar galgos, aportó su grano de arena, digno de mención, al reducir la tarifa normal a la mitad por tratarse de un rescate, no siendo la primera vez que aplican tal generosidad con otros perros abandonados que hemos tenido alli hasta que le hemos encontrado familia de acogida o de adopción.






Las semanas que Tula estuvo en la residencia, era visitada casi a menudo por una de las voluntarias, ya de vacaciones por dedicarse a la enseñanza, y junto con la hija de unos amigos y las hijas del cuidador de la residencia, jugaron muchas horas con ella, convirtiéndola en una perra amistosa y mimosa, y participando en juegos alegres con las niñas. Ellas también contribuyeron a su recuperación.






Se puso el caso en conocimiento de SOSGALGOS pues la adopción de galgos es su especialidad, y a través de fotos que realizamos en la residencia, aparecieron unos voluntarios como hogar de acogida para Tula. Se trata de una pareja primeriza en estas lides, Encarni y Daniel, pues es la primera vez que acogen a un animal extraño en su casa, durante el tiempo necesario para esterilizarla, vacunarla.... y buscar una familia de adopción definitiva. Estas familias de acogida reciben de SOSGALGOS el soporte económico para los gastos veterinarios, pero el resto de gastos lo ponen de su bolsillo, ademas del plus de mimo y cariño al animal. Los galgos abandonados suelen ser animales muy receptivos al cariño, y es realmente difícil desprenderse de ellos tras un tiempo de convivencia. Muchas veces se trata de animales sin costumbres hogareñas, en cuanto a necesidades físicas, comportamiento, etc. pero se percibe día a día el cambio, en un ambiente mezcla de esfuerzo e ilusión, gratamente recompensado por los perros.






La familia de acogida de Tula vive en Granada; dos de las tres personas que componen el grupo de costeadores, usando un día libre, subieron a Tula al coche e hicieron Ciudad Real – Granada – Ciudad Real en un día, preguntando al llegar a Granada, encontrando la ciudad patas arriba de obras y, en fin, invirtiendo tiempo, dinero (gasolina, comida) y energías que podían dedicar a sus aficiones pero en cambio lo dedicaron a procurarle una vida a Tula. No se trata de locas solteronas, como la gente suele creer, sino personas con familia propia y que simplemente son generosas. Basta de tópicos.






En Granada, el personal de la clínica veterinaria 'Las Gavias' le atendió de forma excelente; le diagnosticaron vaginitis, le administraron antibióticos y le cortaron las uñas, aspectos que en algún caso no están cubiertos por el concierto que tienen con SOSGALGOS; cuando los voluntarios intentaron abonar tales servicios de su bolsillo, los veterinarios lo rechazaron; otro grano de arena más en la cadena de gestos que unos y otros hemos hecho para que Tula tenga una segunda oportunidad. Según noticias, la experiencia de los primerizos está siendo todo un éxito.






Sirvan estas líneas para dejar claro que las asociaciones se mueven fundamemente por voluntariado, de gente con sus trabajos y sus familias, que sacrifican su tiempo libre en la medida que cada uno buenamente puede; sacan tiempo y esfuerzos de donde sea, y muchas veces también dinero de sus bolsillos, para atender animales abandonados. Insistimos en este aspecto pues muchas veces se llama a las protectoras esperando una atención inmediata, como si fuera un cuerpo de bomberos, y la realidad dista mucho de este ideal.






Agradecemos a todos los que han contribuido con sus actos, y reprochamos a quien sólo puso palabras.

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