jueves, marzo 11, 2010

JANA


Hoy al leer un correo de ayuda para Jana (galga mayor acogida desde hace muchos meses por SOS Galgos) me he acordado del título de la película “No es país para viejos”. Este no es un país para perros viejos y muchísimo menos para galgos viejos. Somos muchos los amantes de los perros pero cuando llega la hora de escoger uno queremos que se nos garantice unos años de cariño recibido, menos problemas derivados de los años (aunque no sea así),… y parece que se nos olvida que los perros no sólo dan al darte su fidelidad, cariño, miradas, etc., si no que al darles nuestro amor dejamos salir lo mejor que llevamos dentro como personas.
Yo siempre he pensado que la primera galga que tuve en acogida no la rescate yo, fue al contario ella me rescato a mi de un mundo donde nos movemos por intereses más o menos egoístas, pensando muchas veces más en nosotros mismos que en los seres que tenemos alrededor y sin darnos cuenta la gran capacidad que tenemos todos para dar. Pero, a veces, ocurren hechos que nos hacen cambiar esa percepción de la vida y descubrimos que al darnos es cuando más recibimos y que el romper esa “corteza de comodidad” que llevamos en el corazón dejamos fluir los sentimientos que creíamos querer recibir pero que, en el fondo, necesitábamos dar.
Y con estos pensamientos sólo quiero pedir ayuda para una galga Jana, cuyo único problema es que la encontraron tarde, después de muchos años de vida y probablemente de malas experiencias y faltos de cariño que es lo único que ella ofrece a quien sepa valorar cada segundo de vida sin mirar lo que le queda.

Mónica, una persona rescatada

3 comentarios:

dolce far niente dijo...

Preciosa reflexion!!!
Despues de 15 días cuidando a mi gatito de una insuficiencia renal, vuelve a despertar y comienza a comer poco a poco y a coger fuerzas para seguir dedicandose a lo que más le gusta: tomar el sol,dormir y lavarse la carita. Su lucha por vivir me ha dado más fuerzas por seguir cuidandole sin perder la esperanza nunca.

nieves chueca dijo...

¡Ay Jana! Ojala alguien te adopte. Me duele verte ahí aún y no hacer nada. Deseo que se presente alguien como pasó con Bengalí o con Elsa, dos abuelitas preciosas a las que yo seguí la pista y deseé en mi casa.

Jorge dijo...

Duele leer lo que has escrito porque es una triste realidad. Y me duele mucho Jana