viernes, octubre 05, 2007

CARTA AL CAZADOR DE MARTOS QUE AHORCÓ A LUCAS

Llevo un par de meses queriendo redactar esta carta, los mismos que lleva Lucas en su casa definitiva, allá en Filadelfia, en los Estados Unidos.

Soy Cristina, voluntaria de SOS Galgos y quería decirle, que, aunque sé que le importa bien poco, Lucas está bien, más que bien.

Que sepa señor cazador, que tras haberlo ahorcado, Lucas no murió, consiguió que la cuerda con la que usted lo ahorcó se rompiera.

Que no quiero ni imaginarme lo que debió retorcerse y aullar hasta conseguir liberarse.

Que vagó por las calles de donde lo abandonó, en una urbanización cerca de Martos con la cuerda incrustada en el cuello durante tres meses.

Que sobrevivió porque unos vecinos de la zona, Rogelio y Encarnita le iban dejando pienso y, ante la impotencia de no poderlo coger, ( no se fiaba que nadie se acercara a él), llamaron a Antonio que le administró somníferos en el pienso y se ocupó de él.

Curiosamente era domingo de Ramos.

Sepa también señor (por llamarlo de alguna manera), que Lucas fue enviado a Barcelona donde nos hicimos cargo de él, y que en la clínica de SOS Galgos sufrió dos operaciones de recomposición de cuello, y que mientras yo lo acogí en mi casa durante dos meses, me enamoró a mí y a toda mi familia.

Que cuando lo sacaba a pasear buscaba las caricias de todo el mundo, que era feliz con los niños, con los otros perros, que Lucas sabía que la vida le había dado otra oportunidad y no la estaba defraudando y que no guardaba rencor a las personas.

Que mientras no exista una Ley de Protección Animal como se debiera, usted y otros como usted, de su misma calaña, podrán seguir con su “actividad” impunes.

Y me indigna, no sabe cómo me indigna, recibir casi a diario, historias y fotos de galgos agonizando en las carreteras, atropellados, heridos de muerte, con el cuello y el alma destrozada, porque los galgos también tienen alma.

Que Antonio desde Jaén, no puede más, no soporta más tanta barbarie y tanta crueldad.

Que sólo hace dos días rescató un galgo tirado en mitad de la carretera de Alcaudete, también en Jaén, atropellado, apaleado, en estado de inanición. La policía solo pudo decir que, pasado el fin de semana, mandarían un camión de las basuras a recogerlo.

Que Antonio no esperó más y fue a buscarlo de madrugada.

Que el pobre galgo aún esta vivo, y que se debate entre la vida y la muerte en una clínica veterinaria.

Que me gustaría saber si en este país algún día acabará la barbarie.

Y por último que sepa, y no me importa decirlo, que si en el momento en que usted se dio la vuelta después de colgar al pobre galgo de un olivo, me hubiera encontrado a mí de frente, yo hubiera cogido una cuerda, lo hubiera colgado a usted de un olivo, en cuclillas y hasta, por qué no, le hubiera clavado el mismo palillo de dientes que llevaba Lucas clavado en un costado.

A ver si seguía pensando que los animales no sufren y no tienen sentimientos.

Atentamente

Cristina Bahamonde

Voluntaria de SOS Galgos









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